En 2017 la Presidencia de la Nación puso en marcha el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA), iniciativa que articula los esfuerzos de los Ministerios de Salud y Desarrollo Social y de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología con el objetivo de prevenir los embarazos no intencionales que afectan principalmente a niñas y adolescentes de sectores en situación de mayor vulnerabilidad familiar y social. Estos embarazos impiden a muchas de ellas continuar sus estudios e incorporarse al mercado laboral, y afectan sus oportunidades de desarrollo personal en otras dimensiones de sus proyectos de vida.
Basándose en evidencia nacional y en el análisis de las experiencias de países que han encarado con éxito la tarea de reducir el embarazo no intencional en mujeres menores de 19 años, se priorizaron cuatro objetivos estratégicos, uno de los cuales es “potenciar las decisiones informadas de las/los adolescentes para el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos”. En este marco, la expansión y el fortalecimiento de la Educación Sexual Integral (ESI) es una herramienta fundamental para el Plan ENIA.